viernes, 13 de agosto de 2010

Encuentro con la Morenita.

SILVIA RUIZ DÍAZ / ANDÚJAR
Miles de peregrinos viajaron, ayer de madrugada, para reencontrarse con la Reina de Sierra Morena en la misma noche en la que, hace 783 años, la Virgen se apareció al pastor Juan Rivas. Cofradías y devotos se reencontraron con la Morenita y la siguieron en un desfile procesional cargado de emoción.

No se trataba de una romería, pero, en cierto modo, se asimilaba. Miles de peregrinos, llegados desde distintos puntos de España, quisieron demostrar, ayer de madrugada, que la devoción hacia la Virgen de la Cabeza no tiene límites, ni tampoco fechas en el calendario. No importaba el duro camino hasta el Cerro del Cabezo. Sólo querían encontrarse con Ella. Y, junto a la Basílica Menor, veneraron a una radiante Reina de Sierra Morena justo en la misma noche en que, hace 783 años, la Morenita se apareció a Juan Rivas, el pastor de Colomera. Desde aquel 1227, decenas de generaciones se han sumado a ese multitudinario fervor.
Durante la jornada, alrededor de cincuenta mil personas, según los cálculos de la Cofradía Matriz, se acercaron hasta el lugar. También sesenta hermandades se presentaron y realizaron ofrendas a la imagen y, por primera vez, participaron la cofradía de Vilches, la de Palma del Río (Córdoba) y la asociación Los Pascuales, de La Puerta de Segura, que se encuentra en trámites para formar una pro-cofradía. Pero hubo una novedad más. La Rosa de Oro, que fue portada por el rector de la Basílica Menor, el padre Isidoro Murciego, acompañó en todo momento, y por primera vez en la conmemoración del día de la aparición, a la Reina de Sierra Morena.
Después de la salida de la Cofradía Matriz de Andújar, comenzaron la subida y el recibimiento hacia el santuario de las demás filiales, por orden de antigüedad, hasta que llegó el turno de la de Colomera, que vivía uno de los momentos más especiales del año. A continuación, los hermanos cantaron una Salve y procedieron al traslado de la Virgen a las andas desde su camarín para acercarla hasta el altar exterior. Y, tras el rezo del santo rosario, los devotos asistieron a la eucaristía, presidida por Antonio Jiménez, ministro provincial de los trinitarios. En la misa, también hubo un recuerdo para el obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, que se encuentra en Washington después de regalar una copia de la Morenita para la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de esta ciudad norteamericana. Ahora, como expresaron los trinitarios, la patrona de la Diócesis de Jaén será venerada en todo el mundo.
Cada instante fue único. “¡Viva la Virgen de la Cabeza!”, “¡Viva La Morenita!”, “¡Que viva la Rosa de Oro!”. Los peregrinos, emocionados por los cantos del coro de la Cofradía de Rute (Córdoba), el repique continuo de campanas, el recuerdo de los padres o abuelos que inmortalizaron la devoción hacia la Virgen de la Cabeza, y de aquellos que ya no están, llenaron la Lonja, la calzada y la plaza para participar en los cultos religiosos. Y, pasada la una y media de la mañana, comenzó una procesión en la que no faltaron los cánticos a la Morenita, el acercamiento de los pequeños y los regalos de flores.
Otra de las instantáneas inolvidables llegó cuando, tras una dificultada bajada, la Aceituna Bendita descansó justo en el arco, bendijo a sus peregrinos y fue subida “al cielo” por los anderos para continuar el desfile procesional. Esa vuelta a los orígenes del amor eterno hacia la Virgen no concluyó con el recorrido por el Cerro del Cabezo. Después de su entrada triunfal, alrededor de las tres de la madrugada, miles de devotos continuaron la conmemoración de la aparición del pastor con un besamanto que terminó una hora antes de que despuntara el alba.

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