domingo, 5 de mayo de 2013

Al hilo del balance


Alfredo Ybarra

Se están haciendo balances de la Romería de todo tipo, en principio es lo normal. Ya dice el refranero aquello de que “cada cual cuenta la feria según le va en ella”. Partidos, instituciones, peñas y cofradía están estos días haciendo igualmente  su particular recuento romero. Hay que decir que hay cosas buenas, que las ha habido de distinto tipo. Por ejemplo parece que el colectivo de peñas a través de su Federación ha manifestado el gran acierto del nuevo camino de carretas "que además de precioso ha supuesto toda una mejora, tanto en la subida al Cerro, como en la bajada hacia Andújar". La Romería en su esencia, en su candeal manantial siempre apunta en positivo porque en el fondo es un encuentro, particular de cada romero, aunque vayamos en grupos de distinta denominación, con un fragor de amor que nos devuelve la mirada íntima y trascendente. Por ello, siempre va a haber un vaso bastante lleno, tras la subida-peregrinación al Cabezo. Es una realización personal para el que va a lo que al fondo de la Romería, que nos regenera de mil modos, que nos acerca armonías. Eso es lo fundamental. Luego, lo que les comento, ha habido momentos bellos y grandes. Incluso cofradías, peñas y grupos viven momentos  a los que le dan,  desde los preludios al epílogo, pasando por distintos momentos en el Cerro, un fulgor que apiña vivencias maravillosas. Las instituciones protagonistas también  han tenido sus aciertos. Pero dicho esto sí que es cierto que hemos vivido una romería ajetreada, con una asistencia paupérrima, aunque se haya lanzado la cifra mágica, que este año no ha ayudado mucho, vista la evidencia. He podido compartir momentos con distintas personas de medios informativos, del operativo del cerro, con asentada contemplación del evento,  personas a las que les doy crédito, por su posición y conocimiento, además de un sentido común no embebido por la pasión, y, bueno, siendo suave, hay que decir que esas apreciaciones apuntan a que hay un marco, unas líneas maestras, una parte del guión, que hay que reconducir. Es fundamental un rumbo más hondo, con más anuencias, con menos ofuscaciones en ciertas cosas, y con una perspectiva de la Romería y de su contexto que hay que hacer con tiento, sopesando, y  a  la par con una mirada menos localista, no digo local, más grande y universal. Hay que apostar por cargas de profundidad, tanto en Andújar, como en el desarrollo mismo de la romería, en contenidos, infraestructuras, perspectivas consensuadas y focalizadas en puntos de inflexión,… ¿Cómo vamos a pretender un reconocimiento maravilloso si nos encerramos en ciertas pautas bastante parciales? Podemos seguir echando balones fuera, apuntando al otro, o al mensajero, o al que intenta contemplar las cosas con ponderación y proyección auténtica. Seguramente se va a hacer eso. Pero si se quiere nuestro crecimiento medular, que nos proyecte con sólido caudal, al menos debemos ponernos las gafas.

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