domingo, 15 de marzo de 2015

El Padre “Sátur”: Ese eterno mensajero de la Morenita.


Por Antonio Isidoro Aguilera Carrillo.

Todavía no nos hemos repuesto de las recientes pérdidas de dos grandes romeros y devotos de la Santísima Virgen de la Cabeza,  don Joaquín Colodrero Ávalos, el Secretario eterno de la Morenita, así como el Padre Arturo Curiel Pozas, el gran Rector del Santuario que impulsó la devoción de la Virgen de la Cabeza y consiguió su recoronación y patronazgo diocesano, cuando nos llega la triste noticia del fallecimiento del padre Saturnino Gómez Gorgojo, conocido popularmente como padre Sátur, quien dejó una indeleble huella e impronta durante su mandato y estancia al servicio de su comunidad, la Orden de la Santísima trinidad, de todas las Cofradías de la Virgen de la Cabeza, así como Peñas marianas y romeros en general, como rector del Santuario de la Virgen de la Cabeza de Sierra Morena durante algo más de 9 años.

Permitidme una breve reseña biográfica. El padre Sátur nace en Laguna de los Negrillos (León). Muy pronto ingresa en la Orden trinitaria (1953), llega a nuestro Santuario en 1979, donde en 1982 es elegido Rector, cargo que ostentó hasta el verano de 1991, tras la elección del Padre Jesús Herrera. Nueve intensos años recibiendo a romeros y peregrinos en Sierra Morena,  de dedicación plena para impulsar la devoción a la Morenita como su eterno mensajero por pueblos y ciudades de toda la geografía nacional para que la multisecular Romería de abril se engrandeciera y ganara en colorido, número de cofradías, fervor y, paradójicamente, en espiritualidad, lo cual consiguió con creces. Impulsó la creación de nuevas cofradías o refundación de antiguas sin actividad, así como de Peñas romeras y marianas en Andújar, dando un protagonismo especial al pueblo llano y romero que cada último fin de semana de abril acompaña tradicionalmente a su cofradía matriz de Andújar por el camino viejo, ya a pie, en caballería y desde estos años también en carretas.

Fue el Padre Sátur quien puso en valor la celebración de la “Fiesta de la Aparición”, y con la complicidad de la Cofradía Matriz, a través de su Secretario, don Joaquín Colodrero, decidieron que la Virgen de la Cabeza procesionara el día de la Conmemoración de su Aparición en la noche del 11 al 12 de agosto de cada año, iniciándose esta festividad entonces, llegando hasta nuestros días como la segunda gran cita con la Morenita, tras la romería.

Se ganó a pulso calificativos como “Rector de lujo que os ha caído del Cielo”. Se dijo de él en su última reelección que había sido la Virgen quien lo había reelegido y no la Orden Trinitaria.

¡Qué corazón tan grande! Con qué entusiasmo gritaba sobre las andas de la Morenita: ¡Viva la Virgen de la Cabeza!, haciendo que los corazones henchidos de amor de los romeros estallaran en un grito unánime de emoción: ¡Viva!

Los que tuvimos la suerte de conocerlo, siendo entonces yo un jovencísimo romero que daba sus primeros pasos de la mano de mi padre, podemos dar fe de que el padre Sátur lo entregó todo por la Virgen de la Cabeza y sus romeros, especialmente para los más necesitados. Simple y llanamente el padre Sátur fue un hombre bueno.

Recuerdo sus visitas a mi pueblo, Alcalá la Real, para acompañar a la Cofradía en sus actos y cultos, como predicador o simplemente a celebrar la Eucaristía. Recibió el reconocimiento  de muchos colectivos romeros, quedando en el zaguán de mi memoria el homenaje que mi cofradía alcalaína de la Morenita le tributó el 12 de octubre de 1988, por su reelección como rector por tres años más y en reconocimiento de su labor en pro de la advocación en general y de la Cofradía alcalaína en particular.

Allí pronunció una palabras que marcaron a todos los presentes y que resumen la filosofía de vida del buen cristiano y cómo no, la personalidad y grandeza del P. Sátur. “No valemos por lo que tenemos sino por lo que damos”. Ojalá que todos valiésemos por lo mismo, porque no tenemos… pero sí tenemos ilusión, esperanza, alegría, ganas de vivir y nuestra vida tendrá sentido cuando sepamos compartir. Ojalá que todos tuviéramos el mismo pensamiento: que no valemos porque tenemos, sino que valemos porque damos y hay que dar al que no tiene; y el que lo ha dado y compartido todo con los demás, ese lo merece todo. El padre Satur fue uno de esos que lo dio todo; su tiempo, su entrega, sus desvelos, su consejo, su apoyo, su caridad, su orientación espiritual para que fuéramos “unos buenos romeros”.

No puedo dejar de mencionar la estrecha relación de amistad que mantuvo con mi padre y conmigo, gracias a la devoción compartida hacia la Morenita y a su calidad humana, que hizo que habiendo dejado ya el cargo de Rector aceptara ser quien uniera mi vida con la de mi mujer, Marisa, presidiendo y celebrando el sacramento de mi matrimonio el 21 de octubre de 1995, en el Santuario de la Virgen de la Cabeza de Sierra Morena, a los pies de la Morenita. También tuvimos la oportunidad de oírle exaltar y pregonar a la Morenita alcalaína en el año 2000.

Hoy, al recibir la noticia del fallecimiento del Padre Sátur he experimentado un sentimiento de tristeza, pero a la vez de alegría, en este domingo cuarto de cuaresma, domingo “laetare” o de la alegría, mezclado con un sincero y profundo agradecimiento a Dios y a la Santísima Virgen de la Cabeza, por haber tenido la suerte de conocerle y compartir momentos tan especiales en mi vida, con el convencimiento de que seguro ya está junto a Ella gozando de la presencia del padre y que desde el Cielo sigue siendo su eterno custodio y mensajero.

Los que recordamos afligidos la pérdida de tu persona con nosotros en la tierra, esperamos que algún día, cuando seamos llamados a la presencia de Dios, como romeros e iglesia peregrina, nos recibas junto a Ella, igual que siempre lo hacías en el bendito Cerro de la Cabeza de Sierra Morena, la antesala del Cielo, mientras cantamos aquella Sevillana de los peregrinos:

La tiene guapa y bonita
A la Reina de los Cielos (bis)
“pa” que no le falte “na”
Él la cuida con esmero (bis).

Padre Satur es su nombre
De la Virgen mensajero,
Que recibe con cariño
A peregrinos y romeros.

2 comentarios:

Heliodoro Catalán Mogorrón dijo...

Tuve la suerte de conocerle y de tenerle como educador durante bastantes años de la niñez y la adolescencia, ¡los años que más te marcan!
Nunca olvidaré sus "rabietas" por las derrotas del Atletic de Bilbao y sus clases de lingüistica sobre Ferdinand de Saussure (jamás llegué a entenderlas!)
Siento no haber coincidido, ya como adultos, para compartir cosas desde otro prisma vital.
Descansa en Paz Padre Satur. De nuevo nos volveremos a ver

Heliodoro Catalán Mogorrón dijo...

Tuve la suerte de conocerle y de tenerle como educador durante bastantes años de la niñez y la adolescencia, ¡los años que más te marcan!
Nunca olvidaré sus "rabietas" por las derrotas del Atletic de Bilbao y sus clases de lingüistica sobre Ferdinand de Saussure (jamás llegué a entenderlas!)
Siento no haber coincidido, ya como adultos, para compartir cosas desde otro prisma vital.
Descansa en Paz Padre Satur. De nuevo nos volveremos a ver